Las almadrabas retornan a tierra

Detalles

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Los rostros de satisfacción que a finales del pasado mes de mayo se manifestaban con toda nitidez en los almadraberos de la comarca de La Janda (Conil, Barbate y Zahara de los Atunes) y Tarifa por el inicio de la campaña de pesca en las cálidas y transparentes aguas del Atlántico han dado paso a la tristeza e incertidumbre por lo que el año que viene pueda suceder con esta trimilenaria arte de pesca, concretamente por la cuota de capturas que los organismos internacionales le puedan asignar. Un hecho, el apuntado, del que volverá a depender su existencia.

"Lamentablemente", señala José, uno de los almadraberos de Conil mientras limpia en tierra las boyas que han servido para armar la almadraba, "la campaña ha sido más corta de lo que todos desearíamos por los recortes de la cuota de captura y muchos de mis compañeros volverán de nuevo al paro".

José, como el resto de marineros del total de las almadrabas, tiene muy claro que "la recuperación de la especie, si algún día estuvo en peligro", remarca, "ya es un hecho". "En esta campaña han sido miles los atúnes que hemos visto pasar y que nos hemos visto obligados a liberar por los límites de capturas". Y es que José, como la totalidad de trabajadores y empresarios que conformar el entramado almadrabero gaditano, tiene muy claro que, "desgraciadamente, nuestra arte de pesca, totalmente respetuosa con la sostenibilidad de la especie, está pagando desde hace años los excesos de esos otros que no han tenido escrúpulos a la hora de pescar".

De vuelta al trabajo, como ocurre también en las instalaciones y los puertos de Barbate y Tarifa, los almadrabreros limpian meticulosamente las redes, boyas, cables y anclas con las que, un año más y fieles a una cultura que se remonta a los fenicios, han capturado un producto, el atún rojo salvaje de almadraba, ambicionado por las mejores cocinas y mercados del mundo.

Tal y como se observa en la imagen, las anclas y boyas vuelven a tierra a la espera de una nueva campaña que recompense el respeto por la especie de esta trimilenaria arte de pesca.

Las previsiones apuntan que a lo largo de esta semana, todo dependerá de las condiciones del mar, la retirada de las almadrabas sea un hecho al cien por cien. Concretamente, la de Conil sólo se encuentra a la espera de la leva del cableado del copo.

Fuente: Elaboración propia de La Costa de Cádiz

 

 

   
   

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